Vaginosis bacteriana: la enfermedad del mal olor vaginal

Vaginosis bacteriana: la enfermedad del mal olor vaginal

Si tienes un olor desagradable como a pescado, especialmente después de las relaciones sexuales, lo más probable es que se trate de una vaginosis bacteriana. Este problema no se soluciona por mucho que te laves o que cuides tu higiene.

Es posible que incluso te condicione a disminuir tus relaciones sexuales y que te haga sentir mal e incomoda, no sólo en ese momento. Hoy queremos que encuentres una solución.

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¿Qué causa el mal olor vaginal?


Como ya comentamos en nuestro artículo “Si tu vagina te habla, escúchala! “, el flujo vaginal de cada mujer tiene un olor, que puede cambiar a lo largo del ciclo menstrual por las modificaciones en el pH y está influido por los cambios hormonales, entre otros factores.

Hay algunas causas que pueden producirlo:

– Si el mal olor ocurre tras la menstruación, comprueba que no tienes olvidado un tampón en la vagina. Aunque es infrecuente puede ocurrir, especialmente si tienes mucha cantidad de regla. Si es así, introduce tus dedos suavemente en la vagina y lo retiras lo antes posible. Acude a tu médico si no puedes o si llevas mucho tiempo y tienes fiebre, vómitos o diarrea.

– Otra causa podría ser la sudoración excesiva, especialmente cuando haces un ejercicio vigoroso o si estás estresada y ansiosa.

– En  las relaciones sexuales sin protección, la mezcla del flujo vaginal con el semen, puede producir mal olor que suele ser sutil y desaparece al lavarte.

– Estos cambios en tu olor rara vez te causan problema o influyen en tu día a día. En cambio, si este olor es intenso o va acompañado de flujo blanquecino- grisáceo y de picor o ardor, sí debes de hacerle caso, porque lo más probable es que se trate de una infección vaginal.

La estrella protagonista en este caso es la vaginosis bacteriana, de la que vamos a hablar hoy porque es una de las causas más comunes del mal olor vaginal.

Existen otras infecciones que causan mal olor como las tricomonas, la clamidia, la enfermedad inflamatoria pélvica (si la infección sube a útero, trompas y ovarios) y rara vez candidiasis.

– Por último, aunque raros, algunos procesos como necrosis de algunos pólipos o cánceres en la vagina y cuello del útero pueden producir un mal olor genital.

¿Qué es la vaginosis bacteriana? 

La vaginosis bacteriana es una de las causas más comunes del mal olor vaginal y es la infección vaginal más frecuente en las mujeres de 15 a 44 años.

Como ya hemos comentado en otros artículos, la vagina esta formada por un ecosistema, que está en continuo cambio y que conviene que esté en equilibrio.

Tanto los cambios hormonales como otros factores como el uso de  anticonceptivos, las relaciones sexuales o determinados tratamientos, pueden provocarte cambios que ocasionen un desequilibrio en tu flora vaginal.

Este desequilibrio entre bacterias buenas y malas, generalmente Gardnerella vaginalis y Bacteroides, son la causa de la infección. Por lo tanto, no son bacterias ajenas a ti, sino que conviven en mayor o menor grado en tu vagina.

Las bacterias que predominan en la vaginosis bacteriana producen un cambio del pH, haciéndolo más alcalino y al mezclarse con el semen puede producir un olor característico como a pescado (aminas).

Aunque se desconoce cómo ocurre, lo que sí sabemos es que la infección se produce normalmente en mujeres sexualmente activas. No es frecuente que afecte a las mujeres que nunca han tenido relaciones sexuales.

Uno de los factores de riesgo más importantes es tener una nueva pareja sexual o múltiples parejas sexuales y aunque la vaginosis bacteriana no es una infección de transmisión sexual, si se asocia con las relaciones sexuales.

¿ Cuáles son los síntomas de la vaginosis bacteriana?


Los síntomas incluyen un mal olor genital, sobre todo después de las relaciones y la presencia de un flujo vaginal blanco grisáceo y fluido. No suele producir inflamación de los genitales, ni picor.

Para hacer el diagnóstico, los mejor es hacer una análisis del flujo en fresco y no nos sirven de mucho los cultivos. Lo más orientativo son las características del flujo: líquido y blanco grisáceo, con un olor desagradable, descrito como a pescado.

Podemos encontrar estas bacterias en la citología, lo que no es diagnóstico de infección.

Estos son los 4 criterios para el diagnóstico:

  • Flujo líquido y blanco grisáceo.
  • pH del flujo de 4.5 o más.
  • Olor característico como a pescado.
  • Presencia en el flujo de un tipo de células clave o rebozadas (Clue) típicas al microscopio.

¿Cómo distinguir la vaginosis bacteriana de otras infecciones?


En ocasiones cuando hay flujo, picor y otros síntomas vaginales como escozor, podemos tener la duda de que se trate de otra infección vaginal como la candidiasis.

El flujo de la candidiasis suele ser blanco, espeso y grumoso. La infección por cándida no suele causar mal olor y presenta generalmente más molestias como picor, escozor e irritación de los genitales.

Otras infecciones como las tricomonas son menos frecuentes y se diferencia de la vaginosis porque el flujo suele ser amarillento, espumoso y no presenta el olor descrito en las vaginosis.

Por último, la enfermedad inflamatoria pélvica es una infección de útero y ovarios, que suele asociar dolor abdominal e incluso fiebre.

No es raro que puedan combinarse una vaginosis con otras infecciones vaginales y hacer más difícil el diagnostico y el abordaje, pero esto no es lo más frecuente.

¿Cómo se trata la vaginosis bacteriana?


Me gustaría dejarte claro que la presencia de gérmenes en una citología no indica que tengas infección. Además, en caso de que no presentes síntomas, lo más probable es que no precises tratamiento.

Pero si tienes síntomas, aumento de flujo con olor característico, asociado o no a picor o escozor, debes acudir a tu médico para iniciar un tratamiento.

Disponemos de una amplia lista de opciones: desde tratamientos no antibióticos como el Cloruro de Decualinio o el ácido láctico, a tratamientos específicos dirigidos a las bacterias que producen la infección.

Actualmente el tratamiento de primera elección es el Cloruro de Decualinio en comprimidos vaginales, aunque no es realmente antibiótico es eficaz frente a estas infecciones.

Los tratamientos antibióticos recomendados son el metronidazol (oral o en gel vaginal) o clindamicina  (oral o vaginal), en caso de que estés embarazada.

No es necesario que se trate tu pareja, a no ser que exista una infección de transmisión sexual asociada como la clamidia o gonococo.

Es frecuente que tengas recaídas, por lo que normalmente te vamos a asociar probióticos junto el tratamiento, tanto para prevenirlas.

¿Qué consecuencias tiene la vaginosis bacteriana?


Y qué pasa si no se trata?

Pues que cuando hay una vaginosis nuestra vagina está menos protegida y puedes tener más riesgo de otras enfermedades de transmisión sexual (ETS) (pincha en este enlace si te interesa saber más)  como el VIH, el herpes genital, clamidia y lo que conocemos como enfermedad inflamatoria pélvica, que no es otra cosa que una infección del aparato genial interno (útero y ovarios).

Es importante porque la enfermedad inflamatoria pélvica está fuertemente asociada a problemas de fertilidad y a un mayor riesgo de embarazo ectópico.

Cuidado si estás embarazada, porque la vaginosis bacteriana puede aumentar el riesgo de parto prematuro. 

¿Cómo prevenir la vaginosis bacteriana?


Estas son las medidas de prevención básicas que pueden ayudar a reducir tu riesgo de presentar vaginosis bacteriana:

  • Utiliza protección (preservativo o protector bucal) cada vez que tengas relaciones.
  • Limita el número de parejas sexuales.
  • Debes mantener una adecuada salud vaginal tal y como te hemos contado en nuestro gineconsejo ( mantén tu vagina limpia y saludable) y utilizar probióticos para prevenirlas.

No sé si con este artículo te he resuelto todas las dudas, espero que sí, pero si tienes alguna duda de tu caso en concreto, no dudes en contactar con nosotras (Enlace a consulta)

Ana Alfonso Sánchez-Sicilia

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